martes, 29 de septiembre de 2015

El presidente de TSJA y la juez Bolaños maniobran para apartar a la juez Alaya de sus macrocasos; Ya no hay duda de que la Junta y la Fiscalía dirigen el ex juzgado de Alaya + Fuero de quita y pon, por Paco Romero = ¿Farsa Judicial ?

  • El presidente de TSJA y la juez Bolaños maniobran para apartar a la juez Alaya de sus macrocasos.  Ya no hay duda de que la Junta y la Fiscalía dirigen el ex juzgado de Alaya





  •  Fuero de quita y pon, por Paco Romero = ¿Farsa Judicial ?



¿Conchabarse,  confabular, conspirar, intrigar, maquinar, tramar, maniobrar?



 http://www.eldemocrataliberal.com/2015/09/fuero-de-quita-y-pon.html

El presidente de TSJA y la juez Bolaños maniobran para apartar a la juez Alaya de sus macrocasos



Lo que para cualquier otro juez supone poco más que un trámite se está convirtiendo en una pesadilla para Mercedes Alaya, durante un lustro instructora del caso ERE y desde hace dos meses a la espera a que el CGPJ dé luz verde a que pueda seguir investigando los expedientes de regulación de empleo fraudulentos. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) dio el jueves el penúltimo paso para acabar con esta situación y avaló la continuidad de la sevillana como juez de apoyo de su sustituta, María Ángeles Núñez Bolaños.

Sin embargo, el presidente del tribunal superior, Lorenzo del Río, contrario a este acuerdo, lo frenó y optó por no incluirlo en el orden del día, pese a que, según fuentes del TSJA, ya estaba deliberado y con las posiciones de los seis miembros presentes definidas: cuatro a favor de la continuidad de Alaya y dos (uno de ellos Del Río), partidarios de apartarla del juzgado. Al término de la reunión, un escueto comunicado del TSJA informaba de que la Sala de Gobierno había «pospuesto la decisión y el informe sobre el plan de actuación en el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla para seguir deliberando los términos del mismo en la próxima reunión». Esta circunstancia ha causado un profundo malestar en magistrados del TSJA, que califican de «deslealtad» el comportamiento de su presidente, pendiente de su reelección el próximo mes de noviembre.

División del caso en piezas

Como informó ABC, el pasado 8 de septiembre el CGPJ solicitó a la Sala de Gobierno del TSJA un nuevo informe sobre el plan de trabajo aprobado por este órgano. El Consejo quería saber de qué forma influía en el reparto de asuntos la división del caso ERE en piezas separadas. El TSJA ya había adjudicado dos meses antes Mercasevilla y los ERE a Alaya y las otras dos causas que afectan a la Junta, cursos de formación y avales a empresas, a su sustituta, Núñez Bolaños. Sin embargo, esta juez, aprovechando el silencio del Consejo sobre la continuidad de Alaya, se adelantó a la decisión que al respecto tenía que tomar la Audiencia de Sevilla, y optó por dividir los ERE a instancias de la Fiscalía. Para el Consejo, esta circunstancia podía plantear un escenario distinto al aprobado hace dos meses. Sin embargo, para la mayoría de la Sala de Gobierno nada hace variar un ápice el plan de actuación que ya ha ratificado hasta en dos ocasiones. El sumario está dividido, sí, pero la carga de trabajo sigue siendo la misma, argumentan fuentes del TSJA.

Sí ha habido, sin embargo, una circunstancia relevante esta misma semana: la renuncia del exconsejero de Empleo Francisco Javier Viera a su acta de diputado -cuando el Congreso estaba a punto de tramitar su suplicatorio-, lo que acerca a los exaforados al juzgado de Sevilla. Que el Supremo iba a tener que deshacerse de la parte del sumario que afecta a los aforados es algo que se daba por hecho (la disolución de las Cámaras como consecuencia de las elecciones generales hace prácticamente inviable que se pueda dictar auto de apertura de juicio oral antes de que Viera deje de ser diputado), pero su renuncia precipita el desenlace en el Alto Tribunal y, por tanto, la remisión del procedimiento a Sevilla.

Solo quiere funcionarios

A su vez, Núñez Bolaños, de quien Alaya ha cuestionado su inexperiencia en la jurisdicción penal y su amistad con el consejero de Justicia, Emilio Llera, no parece dispuesta a querer compartir con su antecesora los asuntos de un juzgado que no hace mucho tenía cercada a la Junta de Andalucía.

Prueba de ello no es solo el escrito en el que hace unos meses solicitó al TSJA que dejara a Alaya solo con Mercasevilla, y no con los ERE, sino el que ha remitido esta misma semana al TSJA a petición de su presidente (el propio Lorenzo del Río). En él asegura que, tras la división del procedimiento en piezas, ya no necesita dos jueces de refuerzo y que es suficiente con Álvaro Martín, cuya comisión de servicios renovó el CGPJ esta misma semana. Por tanto, Bolaños quiere «prescindir» de la comisión de servicio que fue aprobada para que Alaya le ayudara. Es decir, prescindir de la sevillana. Dice que en vez de jueces, necesita más funcionarios para seguir con la investigación de las macrocausas y el trabajo ordinario del juzgado.


Ya no hay duda de que la Junta y la Fiscalía dirigen el ex juzgado de Alaya


Juan José Borrero lo explica así: Las dilaciones y maniobras en los altos órganos de control del Poder Judicial están generando un escándalo sobre el escándalo que fueron los ERE

YA no parece una hipótesis de mentes retorcidas. Hay datos elocuentes para la sospecha de una operación político judicial para apartar a la juez Alaya de «sus» macrocausas.

La información de Nati Villanueva el sábado en ABC nos ha revelado que el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, maniobró para dejar sobre la mesa la ratificación de la comisión de servicio de la juez Alaya como instructora del caso ERE, y evitar así que la propuesta fuera aprobada por cuatro de los seis miembros de la Sala de Gobierno. El Consejo General del Poder Judicial está a la espera de ese informe para admitir que Alaya concluya la instrucción que durante años ha llevado en el juzgado que dejó al obtener plaza de magistrada en la Audiencia Provincial de Sevilla. El antaño hiperactivo juzgado de Instrucción 6 de Sevilla cuyas averiguaciones forzaron a dos expresidentes de la Junta y a varios altos cargos de sus gobiernos a asumir responsabilidades políticas o a ver cómo les indicaban el camino de salida de sus cargos institucionales, vuelve a ser clave.

Tras la entrega del acta de diputado del exconsejero José Antonio Viera ninguno de los altos cargos implicados está actualmente aforado. Eso significa que el Tribunal Supremo devolverá la instrucción completa al juzgado de Sevilla. Si la juez Alaya sigue siendo competente en la instrucción, como reivindica la propia magistrada, no hay duda de que, por lógica procesal, imputará formalmente a los expresidentes Chaves y Griñán y al resto de altos cargos: la Junta irá al banquillo.

Hay mucho en juego. Y a menos que adolezca de una miopía selectiva, esta ciudadanía tan revisionista y resuelta a evitar privilegios y exigir la más rigurosa esterilización en las instituciones no puede pasar por alto circunstancias como que la alternativa a Alaya sea una juez del círculo de amistades del consejero de Justicia de la Junta de Andalucía o que el alquiler del piso donde vive el presidente del TSJA, 1.300 euros al mes, sea pagado por la Consejería de Justicia del Gobierno andaluz, y que ambos sean protagonistas en la decisión de apartar a Alaya del sumario de los ERE. Todo es legal, pero se trata de justicia.

Por eso todas las dilaciones, informes, maniobras y dudas en los altos órganos de control del Poder Judicial están generando un escándalo sobre el escándalo que ya supusieron los propios ERE falsos. No olvidemos, se trata de Justicia. Pero la lucha es muy desigual desde el principio, la de una juez contra todo un Régimen.

Fuero de quita y pon, por Paco Romero.


Últimos acontecimientos traen ahora a nuestra memoria que a la renuncia exprés de Griñán como senador -en vísperas de las nuevas designaciones para la Cámara Alta por el Parlamento Andaluz y, recordemos, resuelta en menos de 48 horas- sobrevino el anuncio de la dimisión por capítulos de Chaves y Zarrías como diputados. Entrambos, solo el demoledor auto del Magistrado de la Sala de lo Penal de Tribunal Supremo, señor Barreiro, haciendo suyas las tesis de la juez Alaya.

Desde el punto de vista formal, para su tramitación, el primero habría disfrutado de unos procedimientos propios de esa Administración Electrónica digna de la Tercera Modernización que, a ciencia cierta, en breve, nos anunciará estapresidenta, mientras los otros dos no parecieron en absoluto apesadumbrados con las vicisitudes por las que, a buen seguro, hubo de transitar la diligencia portadora de tan “preciado” legajo.

“Viera, el otro imputado-aforado de alto rango, decididamente indispuesto a comerse en solitario el marrón, se entretenía haciéndole la pirula al PSOE”

Parecía claro -y así lo comenté aquella última jornada de junio- que los dos ex presidentes, más el eterno ex vicepresidente, habían deducido (o, mejor, se les había hecho entender) que las cosas no pintaban bien por el Supremo y que “resultaría más ventajoso buscar amparo -por sus actos los/las conoceremos- en la nueva inquilina del Juzgado de Instrucción nº 6 de Sevilla”.

Por aquellos parecen ya lejanos tiempos, Viera, el otro imputado-aforado de alto rango, decididamente indispuesto a comerse en solitario el marrón, se entretenía haciéndole la pirula al PSOE, partido en el que pidió su baja de militancia pero, eso sí, sin entregar el acta de diputado y permaneciendo, por tanto, en el Grupo Mixto.

No hubo que esperar mucho para que se evidenciara la buena información de la que disfrutaban los que, fulminantemente o en diferido, abandonaban sus escaños, repudiaban del fuero en el que se habían amparado toda su vida política y acababan entregándose en manos de la primera instancia penal. Todo ello, naturalmente, si el TSJA no dice nada en contrario, que seguro que no lo dirá, porque ¿quién duda que los Aguayo, Recio, Vallejo y Ávila, aforados de segunda condición, presentarán en breve también su dimisión y dirigirán sus pasos al otrora odiado juzgado sevillano?

Los hechos así lo vienen apuntando: supimos que el TSJA había adjudicado los casos “Mercasevilla” y “ERE” a Alaya y las otras dos causas que afectan a la Junta, “Cursos de Formación” y “Avales a Empresas”, a Núñez Bolaños; estábamos al tanto también de que el CGPJ, para apreciar de qué forma influía en el reparto de asuntos la división del caso ERE en piezas separadas, había solicitado a la Sala de Gobierno del TSJA un nuevo informe sobre el plan de trabajo aprobado por este órgano; y, finalmente, también fuimos conocedores de que la nueva inquilina del juzgado, aprovechando el silencio del CGPJ sobre la continuidad de Alaya, se adelantó a la decisión que al respecto tenía que tomar la Audiencia de Sevilla, y optó por dividir los ERE a instancias de la Fiscalía, convirtiendo en un guiñapo un lustro de instrucción y de embates.

Resulta evidente que, aparte de los consejos del abogado defensor, solo el maremagnum puesto en práctica por la novel instructora del Nº 6 de Sevilla, tirando de la política de hechos consumados, ha contribuido definitivamente a que el más reacio a despojarse del fuero, el ex consejero de Empleo y Desarrollo Tecnológico de la Junta de Andalucía, presentara el pasado jueves su dimisión como diputado del Grupo Mixto en el Congreso de los Diputados sin esperar, siquiera, al fin de la tramitación del suplicatorio para su puesta a disposición del alto tribunal, y entregándose, ahora sí, a los brazos de la juez Núñez Bolaños; reitero, junto a los todavía amparados en Granada y que, en breve, con toda seguridad, harán el mismo recorrido.

Es preciso recordar que la reciente doctrina del Supremo apunta a que sólo se quedará con los casos de aforados que renuncien una vez se haya abierto juicio oral, lo que todavía no ha sucedido en el caso ERE, motivo por el cual, tras la decisión de Viera, todas las actuaciones se remitirán al otrora maldito juzgado de instrucción Nº 6 de Sevilla.

“Hemos asistido en escasos meses a un vodevil de “artistas” desaforados desaforadamente buscando aforarse para, a continuación, recorrer el camino inverso”

Mientras tanto, el undécimo asalto del combate de lucha libre en el barro de la justicia continúa: la pasada semana Núñez Bolaños remitió un informe al TSJA, a requerimiento de su presidente -sí, del “arrendatario” exonerado del pago de la renta-  en el que señala que no necesita el apoyo de la juez Mercedes Alaya para ninguna de las macrocausas y que únicamente precisa al juez Álvaro Martín, más un refuerzo de funcionarios. En definitiva, un nuevo intento de tomar la delantera al máximo tribunal andaluz que el jueves pasado avaló la continuidad de Alaya a cargo de los ERE, si bien el presidente, contrario a este acuerdo, no lo incluyó en el orden del día, pese a que ya estaba deliberado y con las posiciones perfectamente definidas: cuatro a favor de la continuidad de Alaya y dos (Del Río, uno de ellos), partidarios de retirarla del juzgado.

Los tozudos hechos llevan a reiterarme en mis “categóricas” dudas plasmadas en aquel artículo del 30 de junio: “… conociendo al personal: ¿formará todo este sainete parte de una estrategia común?”.


En definitiva hemos asistido en escasos meses a un vodevil de “artistas” desaforados desaforadamente buscando aforarse para, a continuación, recorrer el camino inverso, renunciar al fuero y refugiarse en un juzgado de provincias que, antes, se había convertido en el pimpampum de todos y cada uno de ellos. Está claro que, por arte del birlibirloque, la preventiva huida de Alaya con el consiguiente acomodo en el Supremo, ha revertido, al juzgado que tanto maldijeron, a los mejores artistas del escapismo.


http://www.eldemocrataliberal.com/search/label/PACO%20ROMERO

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