jueves, 18 de octubre de 2012

Crisis y ocaso de Andalucía. Javier Caraballo...

Las coordenadas se han confabulado para acelerar el fracaso; rectas horizontales y verticales, de toda procedencia, se han cruzado hasta dibujar la realidad que los andaluces tienen delante, el ocaso de una región pobre y desvertebrada que, después de treinta años de oportunidades, afronta la crisis económica más grave que recuerdan los tiempos con la peor clase política y la persistencia de los mismos problemas que se arrastran desde la dictadura franquista.


........ese mismo día las noticias nos dirán que el Gobierno andaluz ha anunciado que, no sólo no existe ninguna previsión de aplicar una regulación de empleo en el abultado sector público andaluz, sino que la Junta de Andalucía financiará con varios cientos de millones las prejubilaciones de una decena de empresas quebradas que se han sostenido con miles de millones de dinero público en los últimos años.

Crisis y ocaso de Andalucía


Crisis y ocaso de Andalucía. Javier Caraballo...
Las coordenadas se han confabulado para acelerar el fracaso; rectas horizontales y verticales, de toda procedencia, se han cruzado hasta dibujar la realidad que los andaluces tienen delante, el ocaso de una región pobre y desvertebrada que, después de treinta años de oportunidades, afronta la crisis económica más grave que recuerdan los tiempos con la peor clase política y la persistencia de los mismos problemas que se arrastran desde la dictadura franquista.
Basta el recuento de noticias de un sólo día para caer en el pozo de esta depresión; cualquier día, sí, porque lo habitual aquí es que la actualidad vaya y venga de la bufonada del saqueo de Marbella, ese espectáculo grotesco que ahora se ve en los juzgados, hasta el juicio por la extorsión de Mercasevilla o las nuevas revelaciones de la trama de los ERE. Luego, a medida que pasan las horas, quizá se conozca algún informe de prospección económica que certifique que en 2013 el paro andaluz afectará a más del 35% de la población activa. ¡El 35% de parados! Y nadie se inmuta, quizá porque esta depresión se ha hecho ya habitual. Por eso, como ha sucedido, ese mismo día las noticias nos dirán que el Gobierno andaluz ha anunciado que, no sólo no existe ninguna previsión de aplicar una regulación de empleo en el abultado sector público andaluz, sino que la Junta de Andalucía financiará con varios cientos de millones las prejubilaciones de una decena de empresas quebradas que se han sostenido con miles de millones de dinero público en los últimos años.
Se completarán las noticias con la referencia de una rueda de prensa en el majestuoso palacio que acoge la Presidencia de la Junta de Andalucía en la que algún miembro del Gobierno de coalición haya adelantado su propósito, como un miembro de Izquierda Unida, de “estrechar lazos” con Venezuela para felicitar al recién elegido Chávez, “un líder mundial con capacidad para confrontar abiertamente contra la dictadura de los mercados". Y un dirigente socialista, en esa misma rueda de prensa, habrá arremetido con dureza contra los recortes del Gobierno de Rajoy y la política neocón de Angela Merkel para justificar que también en Andalucía se recortan miles de puestos de trabajo en Sanidad, porque el sistema está en quiebra, o en Educación, a pesar de que también Andalucía lidera las tasas europeas de fracaso escolar. Paro, corrupción y demagogia. Las coordenadas, sí, se han confabulado y el panorama que se dibuja es éste que se puede componer con retales de noticias de esta misma semana, de estos días. Y ni siquiera habremos de esperar nada de la oposición, porque el Partido Popular, con la marcha de Javier Arenas tras su nueva frustración en las urnas andaluzas, ha acabado convertido en un partido abotargado, sin apenas pulso político y con graves problemas de cohesión interna en un futuro próximo por un poder que se ejerce con reticencias y sin autoridad.
Se dirá que Andalucía es mucho más que todo eso y es verdad, por supuesto, porque también aquí se desarrollan los cultivos extratempranos que inundan los mercados de toda Europa; también aquí tiene la sede una de las principales multinacionales tecnológicas del mundo. Aquí prolifera, por generación espontánea, el ingenio y el arte y es aquí donde el turismo es un negocio de recursos inagotables. Aquí hay grandes profesionales en todos los campos y obreros dispuestos a hacer el petate en cada vendimia. Sí, pero junto a esa realidad está la otra y si prevalece sobre esta última es porque es ahí donde radican las razones del estancamiento andaluz. Una Andalucía obstruye a la otra, le impide el progreso.
Si eso ocurre, si eso se permite, es, en gran medida, por culpa de la sociedad andaluza. Ya sabemos que todos los tópicos engendran la más burda de las injusticias, la generalización, pero no es menos cierto que los tópicos siempre nacen de una verdad, como una caricatura que remarca los rasgos más sobresalientes del rostro. Y siempre, en cualquier caso, será mejor analizar de forma autocrítica hasta los tópicos antes que caer en el ensimismamiento colectivo como, por ejemplo, está proponiendo ahora el nacionalismo catalán a los ciudadanos de aquella comunidad. Que los andaluces miren a su alrededor, que se detengan un momento a escuchar, a analizar. Que proyecten esa realidad en un futuro inmediato e intenten calcular a dónde les conduce. Que hagan ese ejercicio y que piensen que nadie construirá por ellos ese futuro.

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